Fútbol: xT y la “cadena de ocasión” en lugar de un único xG

Durante años, los goles esperados (xG) han sido la referencia principal para medir la eficacia ofensiva en el fútbol. Indican la probabilidad de que un disparo termine en gol según datos históricos. Sin embargo, en 2026 los analistas reconocen cada vez más que un único valor de xG solo captura la acción final y no el proceso que la hizo posible. Hoy, los departamentos de rendimiento de los clubes de élite recurren al expected threat (xT) y al enfoque de la “cadena de ocasión” para comprender cómo una secuencia de posesión genera peligro mucho antes del disparo.

Por qué un solo xG ya no es suficiente

El xG sigue siendo útil: evalúa la calidad del disparo en función de factores como la distancia, el ángulo, la parte del cuerpo utilizada o la presión defensiva. No obstante, ignora los pases previos, las conducciones y los movimientos posicionales que desestabilizan a la defensa. Si un extremo supera a dos rivales y asiste para un remate sencillo, ese trabajo previo apenas se refleja en el modelo de xG. El rematador recibe el crédito estadístico; el creador, no.

En 2026, los clubes de la Premier League y la Bundesliga combinan datos de eventos con datos de seguimiento para cubrir esta carencia. Analizan cómo los jugadores desplazan a los defensores, manipulan espacios y mueven bloques defensivos antes de la acción decisiva. Sin este contexto, la evaluación del rendimiento puede resultar simplista y, en ocasiones, engañosa.

Existe además una dimensión táctica. Equipos que priorizan una construcción estructurada, como el Manchester City de Pep Guardiola, generan secuencias de pases cortos que incrementan gradualmente el peligro. Otros optan por transiciones rápidas. Ambos estilos pueden producir cifras de xG similares, pero los mecanismos ofensivos subyacentes son muy distintos. Comprender esas diferencias exige métricas que sigan la amenaza a lo largo de toda la jugada.

Los límites de la evaluación basada en el disparo

Los modelos centrados en el disparo sufren cuando el tamaño de la muestra es reducido. Un delantero puede marcar con dos intentos de baja probabilidad y parecer extremadamente eficaz, mientras otro se posiciona bien de forma constante pero falla por poco. En periodos cortos, el xG y los goles reales pueden divergir con fuerza, generando narrativas distorsionadas sobre la forma del jugador.

Además, defensores y centrocampistas retrasados apenas aparecen en las métricas ofensivas clásicas. Un pase progresivo que rompe dos líneas puede ser la acción más importante de la secuencia, pero no figura en los resúmenes centrados en disparos. En 2026, los departamentos de scouting señalan cada vez más estas lagunas al evaluar perfiles creativos.

Por último, el xG no recompensa el dominio territorial si no termina en disparo. Un equipo puede someter al rival, instalarse en campo contrario y entrar repetidamente en el área sin generar un remate claro. Las métricas tradicionales podrían calificar esa posesión como estéril, pese a evidenciar una superioridad estructural.

Qué es el expected threat (xT) y cómo funciona

El expected threat (xT) asigna valor a cada acción con balón según cuánto aumenta la probabilidad de marcar durante esa posesión. En lugar de centrarse solo en los disparos, el campo se divide en zonas, cada una con una probabilidad asociada de acabar en gol. Cuando un jugador mueve el balón desde una zona menos peligrosa a otra más amenazante, suma xT positivo.

En la práctica, si un lateral envía un pase hacia el carril interior cerca del área, el modelo calcula el cambio de probabilidad de gol entre ambas zonas. La diferencia se atribuye al pasador. Con el tiempo, esto permite identificar qué jugadores trasladan la posesión de manera constante hacia áreas de mayor peligro.

En 2026, las versiones avanzadas de xT integran datos de seguimiento, teniendo en cuenta la posición defensiva y la velocidad de la jugada. Clubes como Liverpool o Arsenal combinan variantes propias de xT con métricas de presión para evaluar la rapidez con la que se genera amenaza tras recuperar el balón.

De las zonas a la calidad en la toma de decisiones

El xT no es solo una cifra; refleja la calidad de las decisiones. Un centrocampista que opta por un pase lateral seguro mantiene la posesión, pero añade poca amenaza. Otro que intenta un pase vertical entre líneas asume mayor riesgo, pero puede incrementar notablemente el xT. A lo largo de una temporada, estos patrones definen el perfil táctico del jugador.

El modelo también ayuda a los entrenadores a ajustar el diseño de las sesiones. Si los datos muestran que la acumulación de amenaza se estanca en determinadas zonas, pueden detectarse problemas estructurales: mala ocupación de espacios, falta de apoyos de tercer hombre o escasa amplitud. Las correcciones se dirigen entonces a esos puntos concretos.

Además, el xT premia la constancia. Los jugadores que progresan el balón de forma reiterada hacia los pasillos interiores o zonas centrales avanzadas acumulan valor aunque no registren asistencias. Esta visión más amplia favorece evaluaciones más justas, especialmente para centrocampistas creativos y laterales ofensivos.

Secuencia táctica ofensiva

La “cadena de ocasión” en el análisis moderno

El enfoque de la “cadena de ocasión” rastrea a todos los jugadores implicados en una secuencia de posesión que termina en disparo. En lugar de atribuir el mérito únicamente al rematador o al último pasador, distribuye el valor a lo largo de toda la jugada. Cada participante en la construcción recibe reconocimiento.

Este método resulta especialmente relevante en equipos que practican un juego posicional estructurado. Un central que inicia un pase que rompe líneas, un mediocentro que recibe bajo presión y un extremo que fija a la defensa pueden ser eslabones decisivos. Aunque no toquen el balón dentro del área, su aportación condiciona la ocasión.

En 2026, varios proveedores de datos combinan métricas de cadena de ocasión con modelos de valor de posesión, ofreciendo informes detallados que cuantifican tanto la progresión territorial como la implicación colectiva. Los departamentos de fichajes utilizan estos informes para detectar futbolistas infravalorados en ligas donde las estadísticas tradicionales no reflejan su influencia creativa.

Creación colectiva frente al protagonismo individual

La perspectiva de la cadena de ocasión refuerza una realidad básica: los goles rara vez son actos aislados. Son el resultado de movimientos coordinados, ocupación inteligente de espacios y sincronización. Al mapear toda la secuencia, los analistas pueden distinguir entre creación sistémica e inspiración individual.

Para los cuerpos técnicos, esta información es esencial. Si la mayoría de las ocasiones de alta calidad provienen de patrones específicos de construcción, esos mecanismos pueden potenciarse. Si, en cambio, el peligro depende en exceso del talento individual de un jugador, puede ser necesario ajustar la estructura para reducir esa dependencia.

La combinación de xT y cadena de ocasión ofrece una narrativa ofensiva mucho más completa. El foco deja de estar únicamente en el disparo final y se traslada al aumento progresivo del peligro durante la posesión. En el panorama analítico de 2026, este enfoque integrado no sustituye al xG, sino que representa su evolución natural.